Pruebas de Esfuerzo - Ergometría

La prueba de esfuerzo es un estudio común que se utiliza para diagnosticar la enfermedad arterial coronaria. Permite ver a los profesionales de EmSALUD cómo funciona el corazón durante el ejercicio. Las pruebas de esfuerzo también se denominan ergometría,  pruebas de tolerancia al ejercicio, electrocardiografías de esfuerzo o ECG de esfuerzo.

Durante la prueba de esfuerzo de EmSALUD, se colocan en el pecho pequeños discos de metal denominados «electrodos». Los electrodos están conectados a cables denominados «derivaciones» que a su vez están conectados a una máquina que tiene una pantalla de televisión que registra la actividad eléctrica del corazón (ECG).

Esta pantalla también puede mostrar imágenes de un ecocardiograma de esfuerzo y una prueba de esfuerzo con isótopos. Observando esta pantalla, los médicos pueden registrar los latidos del corazón mientras el paciente hace ejercicio.

¿En qué consiste una Prueba de Esfuerzo?

Fase 1

Comenzamos corriendo a un ritmo cómodo y cada minuto se subirá un peldaño de intensidad, llegando un momento en el que no podamos seguir la prueba debido al agotamiento (15 minutos máximo).

Fase 2

Electrocardiograma y un análisis de gases.

Nuestro objetivo es descartar cualquier problema cardiaco. Una vez descartado, durante la prueba de esfuerzo podremos sacar muchos datos útiles como: frecuencia cardiaca máxima, consumo de oxígeno máximo, número de pulsaciones, metabolismo aeróbico y anaeróbico.

¿En qué centros EmSALUD puedo hacerme una Prueba de Esfuerzo?

Polideportivo Cerro del Telégrafo

¿Por qué debo someterme a una Prueba de Esfuerzo?

Un médico especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte puede sugerir que te realices una prueba de esfuerzo por tres razones:

  1. Para la salud. Diagnosticar o descartar enfermedades silentes/ocultas que pueden ser de alto riesgo a corto, medio o largo plazo, si se realizan esfuerzos físicos intensos. Hay enfermedades que afectan al corazón, los pulmones, la circulación o la sangre, que pueden permanecer sin diagnóstico durante años, incluso décadas, y causan una respuesta anormal al ejercicio que se puede evidenciar durante la prueba de esfuerzo.
  2. Para la aptitud. Evaluar tu forma física (factores fisiológicos y morfológicos) y tu salud cardio-respiratoria antes de iniciar un programa de entrenamiento. Éstos son factores que influyen en la prescripción y orientación de actividad física individualizada, tanto en sujetos sanos asintomáticos como con patologías.
  3. Para valoración fisiológica de la capacidad funcional en deportistas y no deportistas y conocer parámetros respiratorios y cardiovasculares que nos permitan planificar su entrenamiento, y así poder:
    • Evaluar las respuestas y adaptaciones del organismo entrenado al ejercicio y obtener datos para la mejora del entrenamiento y del rendimiento deportivo.
    • Determinar objetivamente la capacidad de rendimiento físico.
    • Prescribir la intensidad de las cargas de entrenamiento en deportistas de cualquier nivel, y en especial en deportistas de alto nivel para la mejora y optimización del rendimiento deportivo.
    • Control de los parámetros de esfuerzo a nivel máximo y submáximo.
    • Ajustar el ritmo de competición en pruebas de larga duración.
    • Valorar un inesperado bajo rendimiento del deportista.
    • Estudiar y seguir a deportistas con cardiopatías que no le impiden inicialmente la realización de ejercicio físico.
    • Evolución y comportamiento en esfuerzo de cambios electrocardiográficos en reposo típicos del deportista.
    • Y también se pueden utilizar las pruebas de esfuerzo, con indicaciones clínicas, tanto diagnósticas como pronósticas, en niños y adolescentes, personas discapacitadas, ancianos…

¿Cuándo no se debe realizar una Prueba de Esfuerzo?

Existen situaciones en las que, bajo ningún concepto se podrá realizar la prueba de esfuerzo (contraindicaciones absolutas) y otras en las que esta prohibición depende de la gravedad de la patología en cuestión (contraindicaciones relativas).

Igualmente existen también contraindicaciones específicas en deportistas (enfermedad aguda, lesión del aparato locomotor que impida la adaptación al ergómetro, enfermedad crónica debilitante, víspera de jornada de competición, día posterior a un esfuerzo extenuante). En estos casos será el Médico Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte quien decidirá si se puede realizar o no en ese momento, o es mejor posponer su realización.

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