Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo de la que deberíamos prestarle mayor atención para poder llevar una vida más saludable.

Todos sabemos que los pies son los que nos mantiene el cuerpo erguido, y nos permiten andar y avanzar. Por lo que es una parte del cuerpo fundamental. Sin embargo, en invierno los mantenemos escondidos con calzados cerrados y apretados y en verano los exponemos al aire y al sol tras meses de oscuridad.

Es precisamente el verano cuando más sufren nuestros pies. El calor, la sudoración, calzados poco adecuados, la exposición solar o por andar descalzo por lugares poco adecuados son causas que provocan rozaduras, hongos, grietas, quemaduras… Para evitar todas estas molestias, basta con cuidar un poco nuestros pies.

¿Cómo debemos cuidar nuestros pies?

  • Lavar a diario nuestros pies. Y como con las manos, secarlos bien, sobre todo entre los dedos para evitar la proliferación de hongos.
  • No compartas toallas ni calzado con otras personas.
  • Tras una larga temporada con los pies cerrados y apretados, exponemos a los pies a los rayos solares, altas temperaturas, al aire, andamos descalzos… por lo que tienden a agrietarse. Es importante hidratar nuestros pies a diario, además de evitar caminar por superficies rugosas o calientes.
  • El calzado que más nos gusta llevar bajo altas temperaturas son las sandalias. Y puede ser el calzado adecuado, siempre y cuando, tomemos medidas de protección e hidratación. Además, es conveniente que esté sujeto al tobillo y que la suela no sea muy fina. Lo ideal es llevar suelas o tacones de uno 2 o 3 centímetros para evitar rozaduras, golpes y la sobrecarga de la planta. Las sandalias de goma, tan socorridas en verano, solo debemos usarlas en lugares con riesgo de contraer una infección fúngica, como piscinas, baños públicos, zonas mojadas… y deberemos lavarlas a menudo.
  • No es 100% recomendable andar descalzo ya que expondremos a los pies a mayor deshidratación y probabilidad de rozaduras y lesiones, así como las infecciones. No así, andar por la playa, siempre que se haga en ambas direcciones. De esta forma, si hay desnivel, no se producirán sobrecargas en una zona solo.
  • También necesitan crema solar los pies. Tendemos a aplicarnos crema solar hasta los tobillos pero ejem… los pies también se queman y más al ser piel que habitualmente se encuentra cubierta por lo que no está acostumbrada a la exposición solar.
  • ¡Ojo con las rozaduras! Son dolorosas y pueden facilitar las infecciones.
  • Y, por supuesto, nuestra última recomendación es que visites al podólogo. Una visita antes y después del verano garantizará la salud de tus pies a lo largo del año.
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