Empezar a hacer ejercicio nunca es pronto. Realizar un ejercicio continuo y comenzarlo antes de los 65 años puede ayudar a la plasticidad cardíaca según un estudio realizado por el Instituto de Ejercicio y Medicina Medioambiental (IEEM, en sus siglas en inglés), en Dallas.

Todos envejecemos y si llevamos además una vida sedentaria puede perjudicar en el miocardio y probablemente sufrir un infarto. El ejercicio puede ayudar a prevenir el daño, siempre y cuando, se realice la dosis correcta de actividad y que esta se inicie en la madurez, preferiblemente antes de los 65 años puesto que el corazón aún guarda cierta plasticidad y capacidad para remodelarse.

Los resultados del estudio indican que no vale cualquier ejercicio, debe ser aeróbico y de intensidad moderada-alta entre 4-5 veces a la semana. Se ha demostrado que funciona el efecto protector frente al envejecimiento cardíaco realizando esa dosis.

 

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