19/10/2026

Llevas ya varias semanas entrenando desde que retomaste la rutina en septiembre. Al principio todo iba bien, pero de repente aparece un dolor en el hombro, la rodilla o el codo que no estaba ahí al empezar. Es un patrón muy habitual, y suele tener un nombre concreto: tendinitis.
A diferencia de una lesión aguda por un golpe, la tendinitis no siempre avisa el primer día. En este artículo te explicamos por qué el dolor de tendinitis aparece semanas después de retomar el entrenamiento, y qué hacer para tratarla a tiempo.
La tendinitis es la inflamación de un tendón, la estructura que une el músculo al hueso. Se produce por sobrecarga o uso repetitivo, no por un golpe puntual, y esa diferencia explica por qué tarda en manifestarse.
El tendón puede soportar cierto nivel de estrés sin quejarse durante un tiempo. El problema aparece cuando la carga se repite semana tras semana sin dar margen a que el tejido se adapte, hasta que finalmente el tendón empieza a inflamarse y avisa con dolor.
Al retomar el entrenamiento, el cuerpo suele responder bien al principio, lo que anima a aumentar la intensidad rápido. Ese aumento progresivo, semana a semana, es precisamente lo que puede desencadenar una tendinitis a partir de la tercera o cuarta semana, cuando la carga acumulada supera lo que el tendón puede tolerar.
La tendinitis no afecta siempre al mismo lugar. La zona depende del tipo de movimiento repetitivo que exige cada actividad.
El dolor de tendinitis suele ser leve al principio y empeora con el movimiento o la actividad, mejorando algo con el reposo. Con el tiempo, si no se trata, puede aparecer también en reposo.
Conviene prestar atención si el dolor se repite en cada sesión, si aparece hinchazón localizada en el tendón o si notas que la molestia va a más en lugar de mejorar con los días.
Cuanto antes se identifique la tendinitis, más sencillo suele ser el tratamiento. Reducir la carga sobre la zona afectada, sin necesariamente parar del todo, es el primer paso que suelen recomendar los especialistas.
La fisioterapia juega un papel clave en esta fase: técnicas de terapia manual, estiramientos específicos y, sobre todo, ejercicios excéntricos ayudan a fortalecer el tendón y a acelerar la recuperación.
Detener toda la actividad no siempre es la mejor opción ante una tendinitis. Adaptar el entrenamiento, reduciendo intensidad o cambiando el tipo de ejercicio, suele favorecer la recuperación mejor que el reposo absoluto.
La progresión gradual de la carga es la medida más eficaz para evitar la tendinitis. Aumentar la intensidad o el volumen de entrenamiento poco a poco, en lugar de hacerlo de golpe, da tiempo al tendón a adaptarse.
Un buen calentamiento antes de cada sesión y una técnica correcta también reducen de forma notable el riesgo de sufrir tendinitis a medio plazo.
Si notas un dolor persistente en hombro, codo, rodilla o talón desde que retomaste el entrenamiento, no esperes a que la tendinitis empeore. Nuestro equipo de Fisioterapia en Collado Villalba o en Rivas Vaciamadrid pueden valorar tu caso y diseñar el tratamiento más adecuado.
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