07/09/2026

Después de varias semanas con sandalias, chanclas o incluso caminando descalzo, volver al calzado cerrado puede suponer un cambio importante para tus pies.
Desde la podología podemos ayudarte a cuidar tus pies y detectar a tiempo problemas que pueden empeorar con el cambio de calzado.
Durante el verano, nuestros pies suelen estar más expuestos y utilizan un calzado mucho más abierto. Esto permite mayor libertad de movimiento, pero también puede favorecer la aparición de sequedad, pequeñas durezas o cambios en la piel.
Con la llegada de septiembre, el pie vuelve a estar durante muchas horas dentro de un zapato cerrado.
Este cambio puede aumentar la presión y el roce en determinadas zonas, especialmente si el calzado es demasiado estrecho, rígido o no se adapta correctamente a la forma del pie.
No todos los pies reaccionan de la misma manera al cambio de calzado. Sin embargo, hay algunas molestias que aparecen con mayor frecuencia durante esta transición:
Si una molestia persiste o dificulta caminar con normalidad, es recomendable consultar con un profesional de podología.
No es necesario esperar a que aparezca el dolor para empezar a cuidar los pies. Una buena adaptación al calzado puede ayudarte a reducir molestias durante la vuelta a la rutina.
Al elegir el calzado para la vuelta al trabajo o al colegio, presta atención a aspectos como:
Si has pasado todo el verano utilizando sandalias, no es necesario comenzar utilizando un zapato cerrado durante muchas horas desde el primer día. Siempre que sea posible, aumenta progresivamente el tiempo de uso.
De esta forma podrás comprobar si aparecen zonas de presión, rozaduras o molestias antes de que se conviertan en un problema mayor.
Las uñas también pueden sufrir con el cambio a un calzado cerrado, especialmente cuando existe presión sobre los dedos.
Para prevenir molestias:
Si tienes una uña encarnada o dolorosa, acudir a podología puede evitar que el problema se agrave.
Al retomar el ejercicio es habitual notar cierta fatiga o agujetas, especialmente los primeros días, tanto en corredores como en jugadores de pádel o quienes vuelven a las pesas. La diferencia está en la intensidad y en la duración: una molestia leve que desaparece al parar es normal en esta fase, mientras que un dolor punzante o que se mantiene en el tiempo es una señal de alarma que no conviene ignorar.
Muchas personas esperan a tener un dolor importante para consultar. Sin embargo, existen señales que indican que tus pies necesitan una valoración profesional.
Consulta con un especialista en podología si notas:
Una valoración puede ayudar a identificar si la molestia está relacionada únicamente con el calzado o si existe alguna alteración en la pisada.
En EmSALUD contamos con servicio de podología, donde se valoran de forma individual diferentes problemas relacionados con la salud del pie, la pisada y el calzado.
Nuestra consulta de podología aborda problemas frecuentes como uñas encarnadas, callos, durezas, papilomas, fascitis plantar y otras molestias del pie.
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