Familias saludables: el poder del mindfulness en las distintas etapas para cuidar nuestros vínculos

mindfulness

Una familia saludable es aquella que consigue construir vínculos afectivos seguros, acompañarse en las diferentes etapas de la vida y cuidar el bienestar físico, mental y social de cada uno de sus miembros. El mindfulness puede ser una herramienta sencilla para conseguirlo.

Qué hace que una familia sea un sistema saludable

La familia puede entenderse como un sistema en el que todos sus integrantes están conectados. A pesar de que cada miembro de la familia debe ser comprendido como un individuo separado del resto, con vivencias y emociones propias, lo que siente una persona puede influir en las demás.

A lo largo de nuestra vida, todos hemos podido comprobar cómo nuestra manera de reaccionar ante una situación puede modificar el ambiente de todo el hogar. Por eso, aprender a reconocer y gestionar nuestras propias emociones también puede ayudarnos a mejorar nuestras relaciones familiares.

Qué es el mindfulness y por qué ayuda en el entorno familiar

En este contexto, el mindfulness o atención plena puede convertirse en una herramienta sencilla para cultivar una relación más consciente con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Jon Kabat-Zinn define el mindfulness como prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar.

En otras palabras, se trata de aprender a estar aquí y ahora, observando lo que sentimos y pensamos sin reaccionar automáticamente ante cada situación. La evidencia científica ha relacionado la práctica del mindfulness con beneficios como la reducción del estrés y una mayor sensación de calma y bienestar.

El mindfulness en el día a día familiar

En el entorno familiar, esta capacidad puede resultar especialmente valiosa. Los conflictos, las prisas, el cansancio o las preocupaciones forman parte de la vida cotidiana, pero disponer de unos segundos para parar, respirar y observar qué está ocurriendo puede ayudarnos a responder con mayor serenidad.

El mindfulness en las distintas etapas de la vida familiar

Esta práctica puede acompañarnos en las diferentes etapas de la vida familiar, adaptándose a las necesidades de cada momento.

Embarazo y preparación para la llegada del bebé

Durante el embarazo, por ejemplo, cuidar el bienestar emocional de la madre es también una forma de prepararse para la llegada del bebé. Las técnicas de atención plena y relajación pueden ayudar a tomar conciencia de los cambios físicos y emocionales propios de esta etapa y favorecer una mayor conexión con el proceso.

Parto, posparto y lactancia

Durante el parto, la respiración consciente y la relajación pueden ayudar a gestionar el estrés y a afrontar las sensaciones del nacimiento con mayor presencia y calma. Después, durante el posparto y la lactancia, mantener unos niveles adecuados de bienestar emocional puede facilitar que la madre esté más disponible y sensible a las necesidades del bebé.

En este momento, el papel de la pareja también es fundamental. La corresponsabilidad implica no solo compartir los cuidados, sino también acompañar emocionalmente, favorecer el vínculo con el bebé y contribuir a crear un entorno seguro para toda la familia.

La infancia y la corregulación emocional

Cuando los hijos crecen, las necesidades cambian, pero la regulación emocional continúa siendo fundamental. Los niños pequeños todavía no cuentan con las herramientas necesarias para gestionar por sí solos emociones como la frustración, el miedo o la ira.

Necesitan a adultos que les ayuden a identificar lo que sienten, ponerle nombre y aprender progresivamente a regular su comportamiento. Esta capacidad de los adultos para acompañar y regular las emociones de los niños se conoce como corregulación.

La adolescencia

En la adolescencia, esta herramienta puede seguir siendo de utilidad. Es una etapa marcada por importantes cambios físicos, psicológicos y sociales, en la que pueden aparecer mayor impulsividad, presión social o dificultades para gestionar las expectativas.

La atención plena puede ayudar a los jóvenes a detenerse, observar lo que están sintiendo y tomar cierta distancia antes de actuar.

Cómo practicar mindfulness en familia

Practicar mindfulness en familia no significa necesariamente sentarse durante largos periodos a meditar. También podemos incorporarlo a actividades cotidianas. Comer prestando atención a los sabores y texturas, caminar fijándonos en nuestros pasos o escuchar a nuestros hijos con atención, sin interrumpir ni juzgar, son pequeñas prácticas de atención plena que pueden integrarse fácilmente en nuestra rutina.

Llevémoslo a la práctica

  • Dejad durante unos minutos los móviles y las pantallas a un lado.
  • Prestad atención a la comida: sus colores, aromas, sabores y texturas.
  • Sobre todo, aprovechad ese momento para escucharos.
  • Cuando alguien hable, intentad estar realmente presentes, sin preparar la respuesta mientras habla ni juzgar lo que está contando.

Una familia saludable acoge sus emociones

Si sientes que en tu familia cuesta encontrar esos espacios de calma, o que los conflictos, el estrés o las dificultades para gestionar las emociones se repiten más de lo que os gustaría, no tenéis que afrontarlo solos. En EmSalud contamos con un equipo de psicología que puede acompañaros.

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Contenido basado en investigación sobre mindfulness y regulación emocional en el ámbito familiar de Paricio del Castillo (2022).

María García

Psicóloga Sanitaria en EmSalud Collado Villalba. Cree en el poder de las pequeñas pausas para transformar cómo nos relacionamos con quienes más queremos.

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